Latido Colectivo es el proyecto de Mónica Lucía González Martínez, especialista con más de dos décadas de trayectoria en prevención social de la violencia. A través del trencadís y el arte urbano participativo, trabaja con vecinos para recuperar espacios públicos abandonados en varios municipios del área metropolitana de Monterrey. Mi trabajo con ella empezó por acercarme a su práctica y a su trayectoria, para entender qué hace, cómo lo hace y por qué funciona.
A partir de ahí, el reto fue construir el discurso de su trabajo pensando en las presentaciones que quiere llevar a empresas, fundaciones y gobiernos. Trabajamos en tres capas: la conceptualización del proyecto, su estructura conceptual y lo que yo llamo la dramaturgia del discurso, es decir, el orden en que las ideas tienen que aparecer para que alguien que no conoce el proyecto lo entienda, se involucre y quiera apoyarlo. El objetivo era que Mónica pudiera explicar con claridad lo que hace, impactar y convencer.
Como Latido Colectivo está naciendo como emprendimiento sociocultural, también trabajamos su imagen: el logo, diseño web y la presentación con la que hoy muestra el proyecto. Para mí este tipo de encargos son justamente donde el pensamiento artístico se vuelve útil fuera del arte: ordenar una práctica valiosa para que pueda sostenerse, comunicarse y crecer.


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